Lemi Murabak
Le tendí la mano y me miró fijamente durante unos segundos, pensé que iba a echarse atrás y huir de mí pero no lo hizo. Unió su mano a la mía y yo le sonreí a ella que seguía con la misma cara bonita y la mirada de odio se convirtió en una mirada asustada y acosada. No sabía nada de ella, pero esa noche quería a esa mujer para mí.
Salimos del club, yo conducía y no dijimos nada, ninguna pregunta, el silencio pendía entre los dos. Lo único que se oía era el ruido de la ciudad: los c