Lemi Murabak
Caminé con cautela por los lujosos pasillos de la mansión, con la pistola en la mano y los sentidos agudizados. John me seguía a mi lado, con la mirada también atenta a cualquier señal de peligro. La adrenalina corría por mis venas, sabiendo que la vida de Renata dependía de nosotros.
De repente oí un ruido procedente de una de las habitaciones. Le hice una señal a John para que se mantuviera alerta y nos acercamos sigilosamente, intentando no hacer ningún ruido que pudiera alertar