Diana Rodrigues
Al cabo de un rato dentro de aquel avión, el silencio empezó a aburrir. Cada uno de los hermanos cogía su ordenador y parecía estar trabajando, atrapado en su propio mundo. ¿Y yo? Los miraba a los dos, miraba mi móvil y deseaba que mi amigo estuviera aquí a mi lado. Si preguntaba dónde estaba José, ¿me echaría la bronca? Mejor no preguntar.
"Lemi me mandó un mensaje antes de embarcar", dijo la hermana de Aslan.
"¿Qué quiere esta vez?", cuestionó Aslan.
"Déjate de tonterías, herm