Diana Rodrigues
Estaba sentada en el asiento del coche, con el corazón desbocado por el miedo, pues no sabía cómo había acabado en esa situación, conducida por un conductor desconocido. Mis pensamientos se dirigían a los dos pequeños bebés que crecían en mi vientre, cuyas vidas también estaban en juego.
Mientras el coche se deslizaba por las concurridas calles, mantuve una mano protectora sobre mi vientre, como si eso pudiera ofrecer algo de seguridad a los bebés. Mi mente recordaba el trauma p