Diana Rodrigues
El repentino desmayo de Aslan me cogió por sorpresa, y mi corazón volvió a acelerarse, esta vez de preocupación. Dos niños en nuestras vidas, un viaje completamente nuevo e inesperado. Aunque la noticia fue motivo de alegría, me asaltaron muchas dudas y temores.
Me quedé paralizada por un momento, intentando procesar todo lo que estaba ocurriendo. ¿Cómo afrontaríamos esta nueva responsabilidad? ¿Seríamos capaces de ser buenos padres? Al fin y al cabo, aunque amaba a aquel hombre