Diana Rodrigues
No había cerrado la puerta del baño, era algo surrealista todo aquel lujo. Ni siquiera el baño del hotel tenía todas esas cosas. Cuando me miré en el espejo vi a una mujer nueva, no la misma Diana que trabajaba en el hotel. Me quité el vestido y la lencería que llevaba me hacía parecer sexy, como la Diana bailarina.
Y el hombre que me quitaba el sueño estaba en la habitación. Cómo deseaba que estuviera aquí. Sin siquiera pensarlo, llevé mi mano a mi pecho y lo acaricié, los rec