Mundo ficciónIniciar sesiónElizabeth pensó que había dormido como una semana entera, su cuerpo se sentía pesado y maltratado. Abrió los ojos muy despacio, pero no pudo ver nada todo estaba remotamente oscuro. Al instante sintió un peso en su abdomen indicándole que no estaba sola en ese lugar ¿pero qué lugar era?
—Al fin has despertado. La voz suave de Eduard fue un bálsamo para su memoria abrumada.
—¿Dónde estamos? Pregunto pasándose las manos por la cabeza.







