Patrick se quedó asombrado de la sinceridad de ella. Cada día se congratulaba a sí mismo y le daba gracias al Creador por haber conseguido a esta chica, y al mencionar que al conocer a su padre le daba más ganas de tener un hijo, lo hizo emocionarse, algo que hacía siglos no sentía.
Una extraña humedad le subió a los ojos y le hizo parpadear rápidamente para no derramar lágrimas allí mismo. Se limitó a abrazarla fuertemente y a depositar suaves besos en su cabello. De repente recordó algo que