Subidos en la ambulancia, observábamos a Albert que balbuceaba palabras hasta que algunas las entendí bajo la mirada comprensiva de mi mamá
—Miii amor yooo... yo no hiceee nadaaaa, te amooo te... a... moooo
Mi papá tomó de mi mano dándome fuerzas, entonces agarré una mano de Albert y me agaché para susurrarle
—Te creo, mi amor, te amo y no desconfío de ti, jamás te dejaré solo, te amo
Solo vi una leve sonrisa hasta que ya no abrió sus ojos, pues, estaba inconsciente, lo bajaron y se lo llevaron