Cuando hicimos nuestra entrada me fije que la putiprofesora miró muy enojada a Albert; en cambio, Él sonreía con un dejo de satisfacción. Me imaginé que era por lo que le hizo en la fiesta, pero el profesor Matteo le dijo algo y ella cambió su semblante.
—Buenos días a todos —dijo muy alegre Albert, en cambio, yo solo dije.
—Buenos días —Bien agarrada de la mano de mi novio bello, la rectora me brindo una mirada de cariño y hablo.
—Bueno, profesora Clarissa acepto su renuncia. Se le hará su pago