Habían movido el sofá hacia una esquina y a su lateral una mesita y un aparato con un monitor, era un consultorio.
Sami traía puesto un traje de enfermera y estaba alistando el sofá como cama de consultorio.
Poco a poco todo iba cuadrando en mi cabeza, con lo que dijo la gitana, esto era el destino.
Mi amiga sería una gran cirujana y yo, si sería mamá.
Muchos sentimientos me abordaron. Por un lado, me daba felicidad que el destino de mi mejor amiga, mi hermana del alma, fuera tomando forma fren