Capítulo 57 —No es justo
Ginebra:
Permaneciendo de la misma forma aferrada a su cuerpo, con mi rostro metido en su pecho; Jordán pregunto al ver que no me separaba de él.
—Gin ¿Sucede algo? —Y es que no podía hacerlo sintiéndome entre la espada, y la pared —Gin, me empiezas a preocupar
Tomándome de los hombros, él se separó levemente para mirarme a la cara, y bajando mi vista, exhalé parte de mi aire, antes de tirar de su mano, y tomar asiento en uno de los sofás en mi oficina.
—No lo estoy, Jo