Capítulo 41 —Telaraña
Jordan:
Nunca había hablado de la muerte de mi madre con nadie, ni siquiera con Patricio, al menos no con tanto detalle. No me había dado el tiempo de llorar; siempre pensé que tenía que mantenerme entero, sobre todo por mi hermana. Pero con Ginebra me abrí. No sé por qué lo hice, de pronto sentí la necesidad de hacerlo y que ella fuera tan receptiva y me consolara, realmente llenó mi alma. Por primera vez me sentí comprendido por alguien, por primera vez me sentí apoyado.