Capítulo 42 —Sin decirle adiós
Jordan:
Permanecí todo el día en mi casa, específicamente en mi habitación. No tenía ganas de hablar con nadie, mucho menos de enfrentarme al mundo. Estaba deprimido. Hacía muchos años que no tenía este sentimiento, pero ahí estaba, tirado en mi cama, sin ganas ni siquiera de ponerme de pie. Hasta que unos golpes en la puerta me distrajeron.
—¿Quién es?
—Soy yo, Jordan. ¿Puedo pasar?
—Sí, papá, pasa.
—Tenemos que hablar.
—Otra vez. Ya te dije que me voy a mantener