Capítulo 27 —Tu y yo
Ginebra:
Abriendo mis ojos apenas el día inició, los recuerdos de la noche anterior me invadieron. Jordán, era un completo idiota, un inmaduro de lo peor, pero que sabía poner mi mundo de cabeza en cuestión de segundos; era impredecible, desvergonzado y un atrevido que me atraía, pero que me negaba a tener cerca de mí. Tomando asiento en mi cama, mordí mi labio inferior, por lo que provocó el vibrador del carajo en mí, que aunque detesté que fuera manipulado por él. ¿Cómo e