Tres días después de la exposición fui a la playa. El médico se opuso al principio, pero insistí. Roberto organizó el viaje y se aseguró de que nos acompañara un equipo médico. Durante el trayecto no dijo nada.
Soplaba un viento fuerte. Roberto colocó el caballete en la arena y me ayudó a sujetar el lienzo. Después retrocedió unos pasos. Todavía no había salido el sol. Había aprendido a no decidir por mí sin preguntarme.
Tomé el pincel. La mano me temblaba mucho. La primera pincelada dejó una ma