Fernando Cortez
El evento de esta noche estaba bastante concurrido. Saludé a mucha gente que conocía y, por supuesto, Helena estaba hermosísima a mi lado, con un vestido rojo y el cabello recogido en un moño. No quería despegarme de su presencia ni un minuto, sujetando su cintura con cierta posesividad.
Algunas personas que la conocían del otro cuartel la saludaban y la elogiaban. Traté de poner mi mejor cara para ocultar mis celos. ¡El problema de tener una mujer bonita es que otros buitres qu