Miriam Lacerda
De nuevo volvimos al antiguo cuartel.
No fue fácil seducir a aquel psiquiatra para que me diera un informe concreto afirmando que me encontraba completamente bien y curado.
¡Tuve que acostarme con ese bastardo!
Finalmente me dijo que me entregaría el informe expresando que me encontraba en perfectas condiciones y que no necesitaría seguir cumpliendo mi condena; Pagaría por mis crímenes con el servicio militar, lo cual me pareció fantástico.
No podía soportar permanecer más tiem