Fernando Cortez
Ver a Helena durmiendo en mi pecho no tiene precio, no quería admitirlo, sin embargo, estaba saltando de alegría, los últimos meses fueron terribles con su rechazo y su alejamiento, sin embargo, ahora sé que estamos bien. Acaricio su largo cabello negro, me alegro de que nos llevemos bien, no quería admitirlo, pero estaba enamorado de Helena y eso me causaba cierto temor de ser abandonado nuevamente, sin embargo, evité estos tipos de pensamientos, porque ella no era ni remotamen