Capítulo 39. Una Confesión

El resto del día, Norah comió bien, su apetito se abrió a los manjares de la cocina de la mansión. Nina le traía también postres y más comida para satisfacer su hambre. Se veía con mejor ánimo y más energía.

―Ya está todo preparado para el viaje, milady.

―Gracias, Nina. ―terminó de reescribir la carta a su madre― ¿puedes hacer que envíen esta carta a mi madre?

―Claro que sí, milady. ―Nina tomó la carta y se movió deprisa para entregarla a los mensajeros.

Ya se

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