Capítulo 37. Una Distracción

―Llama a los guardias estacionados alrededor de la Capital, haz que dos grupos entren en secreto. Los demás que vigilen a los alrededores. Habrá más ataques.

Albert se levantó, estaba por irse, pero se detuvo. ―Haz que te revisen esas heridas antes de hacer algo, llama a Kaine.

Adrián quiso refutar la orden, no tenía intención de quedarse a esperar cuando estaban a punto de ser atacados de nuevo. Sin embargo, el dolor en su pecho y en su brazo volvió como una punzada. Albert e

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