Capítulo 12. Un Fuego Azul
Pocos minutos después, Nina abrió la puerta con una charola de comida en la mano. Norah la miró, pero no dijo nada, aún seguía en la cama con las rodillas dobladas y los brazos alrededor.
―Mi… milady, le he traído el desayuno.
Nina había escuchado el escándalo en el pasillo, también lo había visto, a la Duquesa siendo cargada como saco de papas tan insolentemente. Sin embargo, y como las otras sirvientas, también habían visto la extraña mueca de triunfo en la expresión del Duque, algo tan extr