—¿Qué?—exclamó Alejandro, sus pupilas dilatadas, dejando caer los palillos al suelo.
Al ver su reacción desorientada por Beatriz, Clara sintió cómo su corazón se enfriaba.
—Hace un momento, la señorita Sánchez estaba llorando y llamando tu nombre en casa. Su estado emocional era muy inestable. La señora le pide que vaya a verla, diciendo que teme que la señorita Sánchez haga algo extremo... —explicó César antes de que Alejandro se levantara abruptamente y saliera corriendo del restaurante.
—¡Mal