En ese momento, un valiente periodista apuntó su micrófono directamente hacia rostro de Ema y le hizo una pregunta bastante seria:
—Señora Ema, ¿es cierto que, como Clara ha afirmado, usted ha maltratado a sus empleados, pisoteando la dignidad de los demás? ¿La señorita Aurora sufrió injusticias de su parte mientras estaba viva?
¡Ema se quedó totalmente boquiabierta! Ni en sus cálculos más elaborados, había imaginado que los medios de comunicación que ella misma había convocado se volvieran en s