Ella se quedó atónita por un momento, bajando apresuradamente la cabeza y su rostro quedó medio oculto entre sus mechones de cabello oscuro. A pesar de sus esfuerzos por contenerse, sus ojos aún dejaban entrever una leve timidez.
Alejandro sintió un apretón en el pecho y su respiración se aceleró.
En ese momento, su teléfono móvil vibró en su pecho.
Alejandro lo sacó y vio que era Beatriz quien estaba llamando, salió corriendo para contestar.
En el pasillo, Alejandro apoyó su espalda contra la p