César le levantó el pulgar, —¡Señorita eres muy inteligente!
Alejandro sonrió ligeramente, satisfecho con ese título.
Clara, bastante avergonzada y molesta, pero más interesada en conocer los detalles, dijo: —¡Continúa!
—Después, a través de medios técnicos, descubrí que ella tiene una cuenta secreta en el banco de Japón. No estoy seguro de cuánto dinero hay en esta cuenta, pero logré descubrir, la cantidad que transfirió desde esa cuenta al banco de México esta vez. ¡Nada menos que dos mil mill