En medio de las protestas de Clara, Alejandro se dirigió con gran rapidez hacia la entrada y abrió.
—¿Alejandro?
César vio a Alejandro sosteniendo a Clara como a una hija frente a él. Ambos estaban totalmente desaliñados, parecían recién levantados.
César se quedó boquiabierto, sus creencias se vieron trastocadas, comenzó a imaginar mil cosas indebidas, su rostro se enrojeció y casi se le cae la mandíbula. ¿Acaso ellos dos finalmente se reconciliaron?
—¡Alejandro, suéltame! — Clara estaba comp