—¿Manejarlo bien? Si ustedes pueden manejarlo bien, Clara no estaría ahora sufriendo aquí en este momento—Julio rio fríamente.
Diego bajó la mirada con total tristeza, y Javier apretó los labios. El hombre que solía ser tan elocuente se quedó sin palabras en absoluto.
—Diego, ven afuera, quiero hablar contigo—dijo Julio con gran firmeza, mientras se levantaba, sintiendo rigidez en su espalda después de estar sentado durante mucho tiempo.
—Sí, papá—Diego ayudó a su padre a levantarse, y ambos sal