—Poco a poco, los efectos secundarios más aterradores estarían por venir—dijo Clara con una súbita comprensión, coincidiendo con lo que le habían dicho esas dos personas anteriormente.
—La situación en la que se encuentra ahora no es culpa de nadie más. Se lo ha buscado ella misma—agregó con frialdad.
—Si tienes algún inconveniente, puedo hacer que desaparezca con una sola inyección en cualquier momento—respondió Federico como si fuera una máquina sin emociones, tratando la vida y la muerte con