Juan parpadeaba frenéticamente con sus largas y hermosas pestañas como plumas de pavo real, su corazón latía aceleradamente.
Rara vez su corazón latía tan rápido, esta vez era debido a la mujer inquieta que sostenía en sus brazos, con esa mirada y manos inquietas.
No era que él se sintiera atraído hacia ella, sino que esta mujer era casi idéntica a Clara, abrazando a su "hermana menor" y coqueteándole. Realmente no sabía qué hacer.
—¡Uh... me... me siento mareada...! —Esperanza, con sus ojos acu