—Así que te pido que me entregues a Noa. Aunque antes no fui una buena persona, haré un gran esfuerzo por convertirme en un excelente hombre en el futuro, y ser el novio que tanto deseas para tu hija Noa. La cuidaré, lo juro con mi vida. Le daré la felicidad que tanto ella se merece, el cual hará que todas las mujeres del mundo sientan envidia. Amo a Noa, por favor, permíteme estar con ella—Rodrigo estaba tan nervioso que tenía la mano de Noa enrojecida de apretarla.
Rodrigo había hablado tantas