Los periodistas lanzaron risas malévolas. Sus miradas agudas, llenas de alegría malvada, burla, desprecio y odio, escudriñaron cada centímetro de Luz, causando un dolor abrumador que se sentía como gusanos carcomiendo cada uno de sus huesos.
—Mamá, no tengas miedo, te protegeré— Inés muy desafiante, abrazó con gran fuerza a su madre, interponiéndose entre ella y las miradas malignas. A pesar de ser una joven normalmente tranquila y recatada, ahora mostraba una determinación sin miedo. —Nunca per