Capítulo624
Clara sintió cada aliento de Alejandro en su cuello, ardiente como una llamarada acariciando su piel blanca como la nieve.

Donde rozaba, aparecía un rubor tímido y vergonzoso.

—¡Alejandro! ¿Estás delirando? ¿Qué diablos estás diciendo? ¡Alejandro!

El sudor caliente, empapó la fina bata del hombre y también la ropa de Clara.

Alejandro ardía con una expresión aturdida, su mente nublada, su cuerpo dolorido como si estuviera a punto de desgarrarse, retorcido de dolor.

Solo tenía un pensamiento: abr
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