En el camino de regreso, Clara se recostó en el hombro de su hermano mayor, sintiendo un ligero cansancio. En realidad, ella tenía curiosidad por saber qué había dicho Arturo exactamente a Alejandro. Sin embargo, pronto desechó esa idea de su mente. Probablemente no habían sido palabras amables, ni tampoco palmaditas de consuelo. A pesar de su apariencia gentil, Arturo a veces podía ser más implacable que ella.
—No, Diego, ¿qué quieres decirme? — Clara parpadeó con sorpresa cuando su hermano le