En medio del frío penetrante, Clara sintió que sus manos estaban cálidas. La mano del hombre sostenía tiernamente su dedo meñique, que ya estaba algo entumecido. Clara sintió como si los nervios que pensaba que habían muerto cobraran vida de nuevo. Cerró los ojos con tranquilidad, apoyándose en su ancha espalda. Sus manos frías gradualmente se calentaron en su palma, sintiéndose cómodas mientras se encogían.
Alejandro sintió un estremecimiento en su corazón, preocupado de que ella se sintiera in