Hugo no haría nada que dañara su reputación por una simple mujer. Viendo la armoniosa figura de Aarón e Inés alejándose, recordó los ojos enrojecidos de Aarón cuando peleaba por ella. Hugo de repente se dio cuenta de algo y levantó una ceja maliciosamente. —Si puedes ser el ahijado de Julio, ¿por qué yo no puedo ser su yerno?
Aarón llevó a Inés de regreso a su habitación y cerró la puerta con fuerza.
—Inés, esto es incómodo— Inés se recostó en el sofá boca arriba, su pecho subiendo y bajando mie