Esa noche, toda la familia del grupo Hernández se reunió para ir a Bahía de Luna, como hacían una vez al mes, para cenar con Fernando.
Durante la cena, el ambiente emanaba armonía tan palpable que incluso Leona estaba sirviendo bebidas y pasando platos a Noa, como si fueran dos hermanas muy unidas.
Noa estaba sentada al lado de Alejandro, comiendo en silencio y sin atreverse a decir una palabra. A pesar de ser callada y reservada, tenía su dignidad.
No bebió el agua que Leona le sirvió ni toc