—Jimena, Noa no es una tonta. ¡No te permitiré hablar de ella de esa manera! — Rodrigo abrió sus ojoscon sus pupilas de ave fénix.
Las palabras de su hermana menor, llamando a Noa tonta, eran demasiado penetrantes y dolorosas. En su opinión, su hermana siempre había sido como un ángel encarnado desde la infancia, aunque fuera un poco caprichosa, su corazón era bondadoso y tierno.
Pero en ese momento, Jimena, con los ojos enrojecidos y llenos de rabia, parecía tener un profundo resentimiento haci