Rodrigo estaba triste y lo siguió apresuradamente: ¡Exacto! ¡Si ya están divorciados, no se enreden más! ¡Deja que yo te abrace, señora Isabel!
—¡Lárgate!
—¡Lárgate!
Ambos lo dijeron al unísono, solo que uno se puso rojo de ira y el otro de vergüenza.
Rodrigo pensó: ¡Vaya! Parece que realmente son una pareja.
*
Hospital.
Clara fue llevada a la sala de tratamiento mientras Alejandro y Rodrigo esperaban en el pasillo.
—Alex, estás loco? ¿Cómo puede su pequeño brazo resistir tu fuerza? ¿Qué pretend