—Ja, ja, ja, ¡de veras sí que eres muy chistoso! —Clara ya no amaba a Alejandro, así que no tenía por qué fingir ser amable y comprensiva frente a él. Simplemente levantó la cabeza y se rio a carcajadas. —¿Cómo voy a estar deprimida por algo tan insignificante? ¿Crees que soy tan fácil de derrotar, Alejandro?
—Eso es bueno entonces—Alejandro dijo con cierto alivio en su mirada.
—¿Cuál es pues tu verdadera intención al venir a decírmelo?
Clara pensó que se estaba volviendo cada vez más extraño, p