De repente, Beatriz sintió como si un rayo le hubiera caído debajo de sus pies, todo lo que con tanto esfuerzo había construido por años, se desmoronaba a su alrededor.
—¡Pero por Dios bendito! ¿Este maloliente es el amante de Beatriz? ¿Qué tipo de gusto tiene ella? ¿Cómo puede tener una relación con un sapo tan desagradable, mientras se las apañaba para estar con el señor Hernández, quien es tan noble como un cisne?
—Bueno, no entiendes nada, ¿verdad? Si comes comida gourmet todo el tiempo, sie