—¿No es esto lo que quieres? Fingir ser respetable no es adecuado para ti—dijo mientras empujaba el delgado cuerpo de Inés contra el árbol y trataba de besarla con desesperación.
—¡No... no lo hagas! —Inés cerró los ojos aterrorizada, con lágrimas de humillación corriendo por sus mejillas.
¡Un grito agudo estalló de repente!
Lentamente abrió los ojos y vio una figura familiar y elegante, quien con movimientos rápidos y hábiles arrojo a Jorge al suelo con una llave de lucha libre.
¡Pero eso no fu