Rodrigo y Alejandro se encontraron en un lujoso bar recién abierto. En la sala VIP, Rodrigo el joven rico, pidió una mesa llena de bebidas de lujo y agarrando una botella de alcohol, cantó a todo pulmón la canción triste más popular del momento.
Alejandro estaba sentado en un sofá de rojo terciopelo, sosteniendo con una mano su vaso de güisqui, con una actitud noble y arrogante, como si estuviera sentado en un trono.
Las luces parpadeaban, y aunque él se escondía en la oscuridad, todavía tenía u