Walter estaba tan furioso que su rostro se volvió pálido y sus labios temblaban. Las palabras de su padre lo habían dejado completamente en estado de shock, sintiendo una pérdida y desesperación indescriptibles.
—Suegro, ¡qué estás diciendo! ¿Acaso Walter no es tu hijo? Rodrigo lo ha dejado en este estado, y no sabemos cómo seguir adelante en la vida. ¿En lugar de consolarlo y exigir responsabilidades, entonces ahora vas a culparlo? ¿Estás tratando de matar a tu propio hijo? — Eulalia, con los o