Jimena, al escuchar estas palabras, abrió los ojos y miró fijamente a Gaspar. Observó detenidamente su rostro, enrojecido por la ira hacia Noa, y pudo sentir cómo sus emociones estaban cambiando sutilmente. Anteriormente, Gaspar siempre mostraba desprecio hacia Noa, pero en este momento su actitud era ligeramente diferente, como si estuviera guardando cierto rencor en secreto, con un toque de celos y descontento total.
—No puedo aceptarlo, definitivamente ¡no me quedaré de brazos cruzados! — Gas