Noa se acercó a Rodrigo sola, todavía llevaba el mismo conjunto de pijama blanco de felpa que solía usar en la villa Blanca y Verde, su aspecto lindo y juguetón hizo que la pálida cara y triste de Rodrigo mostrara una leve sonrisa tierna.
Sin embargo, esa sonrisa pronto fue reemplazada por una lágrima ardiente que rodó por su mejilla.
Cuando sus miradas se encontraron, un torrente interminable de confusos pensamientos y emociones surgió en los corazones de ambos, agitándose sin cesar, difícil de