En un instante, todas las miradas se centraron en Leonardo. Un silencio sepulcral llenó la sala, mientras las tensiones se intensificaban cada vez más. Leonardo se mantenía erguido, con la mirada fija en Pol. Pol, por su parte, devolvía la mirada con ojos fríos y desafiantes, creando así una atmósfera cargada entre los dos.
Laura se acurrucaba temblorosa en los brazos cálidos y firmes de Pol. Su frágil y delicado cuerpo temblaba sin cesar. Con los ojos fijos en el rostro de Leonardo, sus pupilas