En ese momento, se escuchó un golpe sonoro en la puerta. A continuación, entraron dos figuras caminando juntas, eran Diego y Teófilo.
—Papá—saludo Diego a Julio.
—Julio, ¿cómo te sientes hoy? — Teófilo preguntó con gran amabilidad y preocupación.
Julio miró a su hijo primero, luego dirigió su mirada al rostro apuesto de Teófilo, lleno de cariño, y le preguntó con humor: —De repente tan educado, ¿por qué ya no me llamas 'papá' como antes?
Clara y Alejandro intercambiaron una mirada sorprendida y