—Tu... tú... me golpeaste... —Leonardo, con estrellas en los ojos y la boca llena de sangre, apenas podía hablar claramente.
—Viniste a causar problemas en mi territorio y te atreviste a ser violento con mi gente. Leonardo, ¿acaso te he dado demasiada consideración? —Pol lo miraba desde arriba con una sonrisa fría en los labios.
—Tú... tu... territorio... —Leonardo abrió los ojos con gran incredulidad.
—El club Atemporal es propiedad del señor García, incluso si es solo un ladrillo, todo aquí pe