En el restaurante, el ambiente estaba tenso, nadie hablaba y la atmósfera era muy pesada.
El abuelo y el nieto no cedían un solo paso, la situación ya se estaba volviendo inmanejable.
—Papá, Rodrigo, finalmente nos reunimos como familia para compartir una comida. Por favor, dejen de pelear. Todos, continúen comiendo.
Walter sonrió mientras caminaba detrás de Mateo, lo ayudó a sentarse y le dio un leve golpecito en el hombro. —Papá, Rodrigo ha estado manejando el enorme grupo Rodríguez por usted.